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Sede Campestre – Tenjo2019-09-17T12:37:59-05:00

En el municipio de Tenjo, a 40 minutos de Bogotá, tenemos nuestra sede campestre, a la cual vamos una vez por mes con el fin de tener varias actividades lúdicas en cada una de las asignaturas del día. Esta es una experiencia también para promocionar el cuidado de la naturaleza y despejar una poco la mente de todo el contexto de la ciudad.

Según el diccionario de Acosta Ortegón, el topónimo «Tenjo», en idioma muisca significa «en el boquerón». Sin embargo, existen dudas sobre esta interpretación, dado que allí no hay boquerón sino un valle angosto entre dos altas serranías, que al sur le dan salida a la Sabana de Bogotá por la parte de Chitasuga y al norte el boquerón de Tiquiza sobre el río Sinca.

En la actual vereda La Punta de Tenjo, se encontraba la ciudad más importante del pueblo muisca, uno de los grupos indígenas más avanzados que encontraron los españoles a su llegada a las Indias.

Tenjo fue fundado por el Licenciado Diego Gómez de Mena el 13 de abril de 1603 en el sitio actual. El 7 de mayo del mismo, los comuneros Juan de Vera, Cristóbal Gómez de Silva, Juan de Orejuela y Juan de Artieda, contrataron al albañil Alonso Serrano Hernández para la construcción de la iglesia del pueblo. El 28 de julio de 1637 se informó que la iglesia estaba terminada pero faltaba blanquearla, obra que se terminó el 17 de agosto de 1645.

El 9 de marzo de 1639 llegó de visita el oidor Gabriel de Carvajal y juntó 289 indios; en 1778 había 983 indios y según los registros parroquiales del cura Rafael López del Pulgar los vecinos eran 1.009 en 211 familias.

Actualmente basa su economía en la agricultura y la ganadería y gracias a su cercanía con la ciudad de Bogotá se está convirtiendo en una ciudad dormitorio. Dentro del municipio se han establecido varios colegios que integran población estudiantil de Bogotá.

Espacios de Naturaleza

El aprendizaje se da en cualquier espacio, sin embargo, la metodología es clave para efectuar procesos de formación óptimos y capaces de generar reflexión, amor por la creación y contemplación del ser

  • Espacio 100% libre de CO2

  • Clases lúdicas

  • Integración

Propósito

El objetivo principal de las salidas pedagógicas que se realizan allí a lo largo del año es fortalecer el Saber Convivir y el Saber Ser en un contexto de aprendizaje constante acompañado de todo el equipo docente y directivo, por ello, los pilares fundamentales que permiten aprovechar éste maravilloso espacio son:

  1. Espíritu con valores católicos

  2. Cooperación para conocer al otro

  3. Reflexión para conocernos a nosotros mismos

Es un espacio natural que permite actividades al aire libre con contenido pedagógico y lúdico, las cuales favorecen procesos formativos indispensables en los futuros ciudadanos:

  • Trabajo en equipo

  • Contemplación de la naturaleza

  • Desarrollo de proyectos transversales

  • Trabajo reflexivo – espiritual

  • Desarrollo del juego como estrategia de aprendizaje

  • Incentivo del espíritu de cooperación

¿Por qué es importante el aprendizaje colaborativo?

Una definición que ayuda a comprender qué es el trabajo cooperativo es la siguiente: «aquella producción en común que, para realizarse, necesita la participación en interdependencia de dos o más sujetos. Es decir, una producción en común donde cada componente desarrolla un rol específico, unas habilidades, sigue un proceso, a la vez diferenciado y complementario, tan necesario como los del resto de los componentes del grupo» (Barba, 2013). En esta definición hay tres aspectos sobre los que reflexionar. Un primer punto es la diferenciación de términos, puesto que esta diferencia, nos llevará a decidir qué estructura es mejor para nuestros objetivos. Así, pues, habrá que ser conscientes de que no es lo mismo un agrupamiento (personas que coinciden en un espacio y en un tiempo), que un grupo (número limitado de personas que interactúan para conseguir un objetivo) o un equipo (grupo que coopera para lograr un objetivo común). Por lo tanto, si nos situamos en el trabajo cooperativo y, lógicamente, desde la estructura de equipo, hay un segundo aspecto al que prestar atención: las cinco condiciones que tienen que cumplir todas las actividades si decidimos que se lleven a cabo de manera cooperativa (Johnson, Johnson & Holubec, 1999).

A continuación las presentamos de manera resumida junto con algunas estrategias organizativas que permiten su puesta en práctica:

a) Interdependencia positiva: el éxito de cada miembro del equipo es el éxito del equipo. Se podría fomentar a través de la elaboración de unos objetivos de equipo, de la división de tareas y roles y también de recursos (distribución y limitación de materiales) y del reconocimiento grupal (refuerzo de equipo).

b) Interacción cara a cara: hay que trabajar para maximizar las oportunidades de interacción. Se puede hacer a través de dinámicas interpersonales de ayuda, asistencia, apoyo, ánimo y refuerzo entre los miembros del equipo. Otra estrategia sería limitar el número de miembros del equipo a un número máximo de cinco participantes.

c) Responsabilidad individual: evitar la disolución de responsabilidades (principal inconveniente del trabajo en grupo) a través de la evaluación individual, la elección aleatoria del portavoz, los informes personales de trabajo, la nota de equipo y otras acciones, como los planes de equipo.

d) Habilidades sociales: oportunidad para enseñar deliberadamente habilidades sociales para poder practicarlas, como, por ejemplo, una comunicación apropiada, conocer y confiar en los otros, la resolución constructiva de conflictos, la participación de todos los miembros o la aceptación de los puntos de vista de los otros.

e) Autorreflexión de equipo: los miembros del equipo destinan un tiempo a reflexionar conjuntamente sobre el proceso de trabajo de equipo, el logro de los objetivos, las relaciones de trabajo y el cumplimiento de las funciones asignadas. Fruto de esta reflexión es la toma de decisiones de ayuda y mejora para próximas ocasiones.

Y un tercer y último aspecto que creemos importante remarcar es que la utilización en el aula de cualquiera de las metodologías más conocidas del aprendizaje cooperativo, como, por ejemplo, la dinámica puzle o jigsaw de Aronson (Slavin, 1990, 1995), la enseñanza recíproca, la tutoría entre iguales o los grupos de investigación, constituye un recurso muy potente para: a) la atención a la diversidad de las necesidades educativas del alumnado y una forma de gestionar el aula que permite afrontar el reto de la calidad para todo el alumnado con garantías de éxito; b) la inclusión del alumno en el proceso de construcción del aprendizaje al darle un rol activo y participativo; c) favorecer la relación y la interacción entre los alumnos en el proceso de aprendizaje; y d) mejorar el rendimiento académico de los alumnos y los resultados de aprendizaje.

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